Rumiar no es reflexionar
La capacidad de reflexión sin duda posee muchos beneficios a nivel de desarrollo humano; nos permite comprender nuestra realidad (interna y/o externa) y es fuente de creatividad, aprendizaje y disfrute en muchas personas. En el diario vivir se tiende a confundir la enriquecedora reflexión (pensamiento atento para el estudio o comprensión) con la dañina rumiación (pensamiento circular obsesivo).


